PROYECTO 2. A DOS SEMANAS DE LA COMISIÓN


A solo semanas de presentar frente a la comisión, los días parecen cada vez más cortos. Hay mucho por hacer, y eso me tiene bastante nervioso. En la última entrega, el profesor me señaló varios aspectos que debía corregir, pero lamentablemente no pude llevar esos avances para el martes. Esa semana también coincidió con el cierre de los teóricos, que fue, sin duda, la más demandante en tiempo de todas las semanas anteriores.

El martes, durante el taller, el profesor propuso una actividad con las entregas de todos los estudiantes de la sección. Luego de las presentaciones de los arquitectos asignados para la semana, que por cierto fueron muy interesantes, tuvimos que volver a colgar nuestras láminas y maquetas. La actividad consistió en evaluar los trabajos de nuestros compañeros utilizando la misma rúbrica de la entrega. Fue una experiencia realmente difícil porque nos permitió comprender en detalle los criterios que el profesor utiliza al evaluarnos. Además, nos ayudó a identificar, a través de las entregas de los demás, en qué aspectos debemos mejorar.



En lo personal, el proyecto que mejor evalué fue el de Fran Espinoza. Considero que ha logrado un trabajo sólido y una evolución notable en su proyecto a lo largo del semestre. Después de la actividad, el profesor nos planteó una pregunta reflexiva: “De acuerdo con la rúbrica, ¿dónde creen que se encuentran?”. Esta pregunta me hizo pensar mucho y autoevaluarme. Fue un ejercicio complicado, ya que implica ser honesto con el trabajo realizado y reconocer tanto los logros como las áreas a mejorar. Sin embargo, entendí que esta reflexión es clave para seguir creciendo.

Terminada esa clase, aproveché el resto de la semana para finalizar mis evaluaciones teóricas pendientes. El jueves logré descansar un poco, pero, sabiendo que el viernes teníamos taller, decidí avanzar en algunas de las correcciones que el profesor me había indicado. Mi objetivo era llevar al menos un pequeño avance y asegurarme de que mi proyecto llegue a la comisión en su mejor versión posible.

El viernes, el profesor compartió algunos de sus trabajos de estudiante, incluyendo plantas, cortes y elevaciones. Esto nos permitió identificar claramente lo que nos falta en cuanto a planimetría y fue realmente útil. Además, me pareció motivador conocer su proceso y ver cómo ha evolucionado desde entonces. Estas experiencias nos inspiran y nos ayudan a querer mejorar nuestros propios trabajos.



Cuando llegó mi turno de corregir, le expliqué al profesor los cambios que tenía planeados. El primero fue eliminar la inclinación de los techos, ya que no reflejaba del todo la propuesta que quiero transmitir. Aunque pensé en otras alternativas para destacar las cubiertas, me di cuenta de que no era necesario buscar formas complejas. Las cubiertas verdes habitables ya cumplen con el propósito de aportar un carácter distintivo al proyecto.



También le mostré mi idea de dar mayor relevancia a los núcleos en la zona habitacional, destacándolos con una estructura visible. El profesor estuvo de acuerdo y me sugirió continuar trabajando en ello. Este fin de semana me dedicaré a desarrollar estos cambios, ya que he decidido que el próximo martes será mi última corrección antes de enfocarme por completo en preparar la presentación para la comisión. Espero que todo salga bien.

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