Proyecto 4. Última semana antes de la entrega


Inicia la tercera semana y recién me doy cuenta de lo rápido que pasa el tiempo. Sin darnos cuenta, ya queda solo una semana para la entrega. Siento que el semestre comenzó hace un par de días y ahora estamos en la recta final del módulo. Por un lado, tengo ansiedad porque queda poco tiempo y todavía hay mucho por resolver; por otro, motivación por todo lo que aún podemos lograr en estos días.

El lunes llegamos a clases sin mucho avance, ya que durante el fin de semana no pudimos reunirnos como hubiésemos querido. A pesar de eso, aprovechamos al máximo el horario de clases para trabajar y avanzar lo más posible. Ese día tuvimos una charla sobre el sector en el que estamos trabajando y también una cápsula sobre sistemas. Fue bastante interesante porque me permitió entender cómo se estructura este semestre en comparación con el anterior. Lo más importante, al menos para mí, fue comprender cómo todo este conocimiento se puede aplicar de manera directa en nuestro trabajo actual, no solo como teoría, sino como una herramienta real para trabajar.





No alcanzamos a revisar con la profesora, pero junto con las chiquillas logramos llegar a varias conclusiones importantes que decidimos desarrollar durante la semana. Nuestro enfoque estuvo en realizar las capas con todas las dimensiones y luego superponerlas. Este proceso fue demandante, pero nos ha permitido comprender el barrio desde otra perspectiva, de una forma mucho más completa y profunda. Ver cómo se entrelazan los distintos factores en un mismo plano ayuda a darnos cuenta de que el territorio nunca es simple, sino un conjunto de relaciones que hay que aprender a leer.


El martes y miércoles fueron días intensos de trabajo, prácticamente todo el día. Sabemos que quedan muy pocas clases para la entrega, así que nuestra meta era llegar con el mayor avance posible. Hubo momentos de cansancio, pero también de satisfacción cuando logramos plasmar ideas que antes parecían difusas.




El jueves tuvimos otra charla, esta vez con Claudia, una arquitecta que lleva muchos años trabajando con Aurora de Chile. Su mirada fue enriquecedora porque nos hizo reflexionar sobre algo que a veces olvidamos en medio del análisis y los planos: la voz de las personas. Nos recordó lo importante que es entender qué quieren y qué necesitan los habitantes del lugar, más allá de nuestras proyecciones teóricas, porque al final diseñamos para ellos.



Luego de la charla, revisamos nuestro avance con la profe Nela. Nos comentó que vamos bien encaminados, sobre todo en cuanto a las observaciones y el análisis obtenido del cruce de capas, lo que fue un alivio. Sin embargo, también nos hizo ver un punto débil: la selección del polígono. Nos dijo que los que habíamos presentado no eran 100% coherentes con nuestro discurso, pero la conversación nos ayudó a darnos cuenta de otras opciones más acertadas, así que en eso trabajaremos.




Me siento ansioso, no lo voy a negar. El tiempo corre rápido y todavía hay decisiones importantes que tomar. Trabajar con la Tania y la Anto ha sido bacan, nos complementamos bien y eso hace que incluso los momentos más tensos sean más fáciles de sobrellevar.




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